Una estatua para viajeros «fashionables»

estatua beethoven bonn illustrated london news

El levantamiento de la conocida estatua de Bonn el 12 de agosto de 1845 intensificó durante unos meses la presencia mediática de Beethoven en la prensa, convirtiéndose asimismo en un verdadero acontecimiento mediático. Prueba de ello es la imagen que ilustra esta entrada, originalmente publicada en la revista The Illustrated London News.

El monumento fue un hito en lo que Alessandra Comini describió en 2008 como la forja del mito de Beethoven. El compositor y pianista Franz Liszt fue uno de sus principales impulsores: la pagó en parte con dinero de su propio bolsillo, organizó conciertos para recabar financiación y compuso la cantata que se escuchó el día de la inauguración.

El eco del acontecimiento llegó a la prensa española a través de las crónicas del extranjero publicadas en El Español. Se destacó, por ejemplo, que numerosos viajeros «fashionables«, como se lee en una carta desde París, decidieron desplazarse a la ciudad natal de Beethoven para admirar el bronce que lo inmortalizaba. El monumento además animó el interés por su figura histórica. En una carta de Londres de septiembre de 1845, también publicada en El Español , se afirmaba que, desde su inauguración, no cesaban «los curiosos de descubrir anécdotas y hechos desconocidos relativamente a este gran músico.» Por supuesto, dio igualmente pie para que Beethoven se transformase en un tema político y de moral, como se puede comprobar en el siguiente fragmento, extraído de una carta desde Alemania publicada en el mismo periódico en vísperas de la inauguración:

Beethoven no fue solamente un gran compositor, sino también un excelente hombre, gran enemigo de la hipocresía, y un patriota de los tiempos en que existían muy pocos en Alemania. El historiador Juan de Müller, ese suizo tan amigo de frases patrióticas, sirvió a todo el mundo y entre otros al rey Gerónimo de Westfalia; pero Beethoven, el pobre compositor Beethoven, rehusó ser servidor de aquel rey holgazán, llevando una vida pobre en un pueblo cerca de Viena, llamado Maedling, donde murió el 26 de marzo de 1827. El rey de Prusia, la reina de Inglaterra y varios otros príncipes asistirán a la inauguración de la estatua. Los célebres compositores Meyerbeer, Mendelssohn, Bartholdy, Liszt y varios otros grandes músicos han sido invitados para esta función.

Resulta bastante evidente que nuestro cronista no es en absoluto fiable desde el punto de vista historiográfico y que incluso pensaba que Mendelssohn y Bartholdy eran dos compositores diferentes. No obstante, más allá de los errores, parte del interés del fragmento reside en el relato mitificador que contribuyó a crear y que proponía la figura de Beethoven como un ejemplo a seguir en un plano que no era el estrictamente musical.

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